Spring departs.
Birds cry
Fishes’ eyes are filled with tears.

(Basho).

¿Por qué?

117.

La mayoría de la gente enferma por no saber decir lo que ve y lo que piensa. […]
Toda la literatura consiste en un esfuerzo por volver la vida real. Como todos saben, aun cuando actúen sin saber, la vida es absolutamente irreal, en su realidad directa: los campos, las ciudades, las ideas, son cosas absolutamente ficticias, hijas de nuestra compleja sensación de nosotros mismos. Son intrasmisibles todas las impresiones, salvo si las convertimos en literarias.

(Fernando Pessoa, Libro del desasosiego, fragmento).

Cómo es posible que vuelva siempre, que recaiga en vos, y que cada pedazo de mi espejo destrozado sea un fragmento de tu misma cara desfigurada por la memoria y la enfermedad.
Inhallable en mi propio juego del desdoblamiento. Soy tuya y seré del resto de ustedes. Inexistente.
Las imágenes se sucedieron como si pasara las hojas de un libro con ilustraciones, de atrás para adelante. Animadas en la inmovilidad de mi pena: la lámpara de vidrio, redonda, con una cara de payaso pintada mirando hacia la ventana del que desde ese día sería su cuarto; el escenario del recital de poesía de mi escuela primaria; la moneda que escondí en el cajón de uno de los armarios, para que la descubrieran los nuevos habitantes de la casa de la que ya me iba; tus gritos desde la cama, el día de mi cumpleaños que olvidaste, reclamando una curación que no podía darte; lo inmensa que me sentía cuando te rescataba de las guardias hospitalarias y te dejaba a salvo y dormido, arrullado por el sonido del tren y en compañía de tu pastillero; la inconfesable esperanza de que murieras pronto, por mí, como un gesto de liberación para mí. Y sin embargo hoy, en la noche cerrada de mi tristeza, parecieras vivir con más determinación que nunca.